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Reseña de “Final de obra”, de Jorge Goyeneche

Copiamos a continuación la reseña a Final de obra, de Jorge Goyeneche (Colección La Falena -otras narrativas-, 2016), publicada el 2 de enero en la sección “Poeta en construcción” de la web http://eldiletante.net

 

Por TOMÁS VILLEGAS

La odisea, aquel relato épico atribuido a Homero y proferido por incontables rapsodas a lo largo y ancho de los maltrechos caminos de la Grecia Antigua, suele ser considerado, por razones largamente estudiadas, como uno de los textos fundacionales de la literatura occidental. Quisiera remarcar, en particular, el celebrado e incansablemente reescrito tópico del viaje: Ulises (u Odiseo, si se persigue el linaje griego), luego de haber luchado diez años en la isla de Troya, regresa –bastante dificultosamente, claro– a Ítaca. En el trayecto supera una serie de aventuras fantásticas que sólo su capacidad retórica será capaz de enunciar: los encantamientos de la bruja Circe, el hechizante canto de las sirenas, el salvajismo del cíclope Polifemo, el descenso al Hades. Pero se puede hacer frente a todos los males, incluso descender al infierno y volver navegando por el interminable Mediterráneo, porque tanto Penélope y Telémaco –mujer e hijo– como la investidura de rey aguardan su regreso, el nostos del héroe. Retorno merecido y justificado, puesto que Ulises ha cumplido con sus requerimientos de hombre griego y aristocrático: ha utilizado no sólo sus trucos discusivos sino también la violencia física en pos de la victoria bélica, ha vivido –como nos recuerda Alfonso Reyes– cerca de la naturaleza y de las cosas humildes y ha llorado, sin ningún tipo de prurito, cuando ha sido pertinente.

En Final de obra, el autor y traductor platense Jorge Goyeneche propone un viaje inmóvil, recorriendo el mar de pensamientos, rumias, angustias, lecturas, proyectos y anhelos que un poeta-obrero debe atravesar –mientras carga con (el teatro de) su propio cuerpo– para construir la casa familiar. “Todo sin plano, únicamente plan de mudarse / cuanto antes casi como sea lejos de la ruina prestada. / Vivir allí los seis, por fin”. A diferencia de Ulises, que vuelve, en un punto, satisfecho de sí mismo –quiero decir, del sentido de su obrar–, este artista debe finalizar su obra (la casa, la novela, el poema) para justificar(se) ante los otros y demostrar(se) que hay, después de todo, una meta –quiero decir, un sentido–. Porque si algún héroe sobrevive al remar absurdo de la existencia es aquel que, estoico en su persistir, se construye: nada de príncipes angelados por el soplo divino del Olimpo. Como escribiera Arlt, antes que inspiración, prepotencia del trabajo: ésta es la condición de la literatura, la condición de la vida.

Con momentos fuertemente narrativos, los versos libres de Final de obra van edificando las diversas instancias del poema-casa. El libro se estructura por partes: se inicia con la mezcla del “Concreto” –primero de los capítulos–, continúa por la contemplación de “El lote” hasta terminar, luego del uso de “Los materiales”, entre otros, con el simulacro de un fin de obra en “El techo”. En el principio, el poeta mezcla el concreto con dificultad, atosigado de preocupaciones respecto de su propia praxis: “¿Qué hace un poeta mezclando en un rincón frio de la casa sola / nueve baldes de arena, tres de cemento, tres de piedra y agua / helada? /Tal vez mata sus culpas o apenas las mezcla y cree /que obtendrá otra cosa, más sólida”. Resuena en Goyeneche aquella vieja pregunta de corte sartreano, que aterrizó incómoda en el campo argentino y provocó el malestar utilitario en varias de sus esferas: ¿Para qué sirve la literatura? ¿Qué puede –y debe– lograrse con ella? Resuena, creo, pero reescrita y actualizada; esto es, modificada, re-construida en el terreno de una sociedad en la que la figura del intelectual comprometido ha desaparecido, y en el que la mentalidad productiva puede concebir únicamente como materiales expresivos y artísticos a los materiales de la construcción.

poeta.jpgIlustración de Juan Carlos Comperatore

¿Es suficiente, en el mundo de hoy, con ser poeta o novelista? ¿Con qué alimento provee un artista a su familia? El poeta albañil fusiona sus voces, sus dolores, sus penas, sus miedos, su talento (“El alma es también fuerza motriz”, escribió Mayakovski), para levantar una casa, una obra, una identidad propia y ser, así, la elaboración que de sí mismo haga con sus propios materiales. El retorno definitivo al hogar de este working class hero, satisfecho por un proyecto enteramente concluido, está, sin embargo, condenado a naufragar: en un mundo de productos y resultados, la escritura artística y la subjetividad no son sino procesos en perpetuo movimiento y transformación. ¿Cómo volver, entonces, al terreno rentado, a la familia expectante –cómo dar la cara (la expresión es de David Viñas)– luego de una jornada laboral/intelectual sin ningún resultado concreto que exhibir? Y a sabiendas –a falta de males– de que el regreso por el mar de urbe desacralizado y deshumanizado, contaminado por los escombros del capitalismo, acarrea un castigo mitológico-existencialista: “Y aún falta volver. / Odisea sin dioses, sin cíclopes, / solamente olor a sudores y bufidos / de gente agotada por las leyes / del mercado. Todos tan apretados y desiertos / de ánimos que ni deseos de odiar conservan. / ¿Para qué tanta gana de volver, si lo mismo ocurrirá mañana?”

Goyeneche se mantiene ajeno a una idealización romántica o revolucionaria: el trabajo duele, pesa; el trabajo bruto –acarrear los materiales, bolsas de cal y cemento de cincuenta kilos– embrutece, estrecha la mirada y el pensamiento y pareciera ocuparlo todo. No hay descarga ni expiación de tentaciones; no hay catarsis, sino liso y llano agotamiento. El “heroísmo de albañil improvisado” zozobra y el puerto de llegada ni siquiera se divisa. “Está nadando en un mar sin horizonte, tragando agua, / braceando en la oscuridad del ahogo”. No obstante, es gracias a esa realidad concreta e indiscutible –al contacto bruto con los materiales–, que emergen a la superficie trazos, ideas, sentimientos, que servirán como basamento de la literatura. “Y sin embargo / entre golpe y golpe aflora alguna idea, un personaje, una emoción especial que escribirá luego”.

El prolongado viaje de Ulises y su insistente demora –necesaria para demostrar su espíritu aventurero y sus atributos (y trucos) humanos– tienen un arribo preciso, un final feliz: la llegada a Ítaca, la muerte a los pretendientes de Penélope, el reconocimiento de su mujer. El poeta-novelista-trabajador, muy por el contrario, se concibe como experimentación y construcción permanente, ése es su destino. Y con él deberá lidiar, porque es todo cuanto puede ofrecer a su familia. En suspenso queda el punto final de la construcción (“Ilusorio final de obra”) dado que no hay reposo para las fuerzas que, luchando entre sí, entremezclándose, motorizan este work in progress que es la vida de un poeta obrero.

 

Ir a la web: http://eldiletante.net/trabajos/poeta-en-construccion?fbclid=IwAR2hc_YBBcKin7XWTV7Qnksipg37d6WNygtH9x52UrT3gyzdWbcUvPWhO7w

Fotos del viernes pasado en Mendel Libros

Compartimos algunas fotos que nos fueron llegando del viernes pasado, cuando presentamos en Buenos Aires los libros “Diario de inminencia” de Genoveva Arcaute, “Final de obra” de Jorge Goyeneche, “La incomodidad” de Jorge Santkovsky y “Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas”, de Milo De Angelis, Isabella Leardini y Francesca Serragnoli.
Los presentó el poeta Ezequiel Canero, y participaron los tres primeros autores mencionados, además de las dos traductoras de “Esplendor en las sombras”: Elena Tardonato Faliere y María Cecilia Micetich, quienes leyeron de manera bilingüe, textos de los poetas antologados.
Queremos agradecer a todos los que nos acompañaron; a Silvia Palma; y a Mendel Libros, destacando la calidez con que siempre nos reciben.

Presentamos en Buenos Aires cuatro nuevos libros

Hoy a las 19.30 en Mendel Libros (Paraguay 5163 – CABA), presentamos:

La incomodidad, de Jorge Santkovsky (Colección Poesía, 2015)

Diario de inminencia, de Genoveva Arcaute (Colección Poesía, 2015)

Final de obra, de Jorge Goyeneche (Colección La falena – otras narrativas, 2016)

Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas, de Milo De Angelis, Isabella Leardini y Francesca Serragnoli (Colección Poesía, 2015. Edición bilingüe. Traducción y notas de Elena Tardonato Faliere y María Cecilia Micetich).

Presentará Ezequiel Canero, con la participación de los autores, autoras y traductoras.

¡Los esperamos con un brindis!

https://www.facebook.com/events/2077764735782452/

NOVEDAD EDITORIAL

Final de obra
Jorge Goyeneche. Colección La falena (otras narrativas)
ISBN 978-987-1586-77-6
 
“¿Qué hace un poeta mezclando en un rincón frío de la casa sola nueve baldes de arena, tres de cemento, tres de piedra y agua helada?/ Tal vez mata sus culpas o apenas las mezcla y cree/ que obtendrá otra cosa, más sólida./ Tal vez mezcla hijos y esposa y sangre,/ como puede, sin manual, solo/ con fuerza de voluntad. Busca reconocimiento,/ como cuando escribe./ Busca afecto, una mano en el lomo dirigida según el pelaje, como cuando novela”.

Jorge Goyeneche (La Plata, 1952) es egresado en Letras por la UNLP.

Durante la década del ’80 publicó artículos en las revistas Satiricón y Humor. Obtuvo premios nacionales e internacionales por sus novelas y guiones. Fue cofundador y codirector de la revista Oliverio. Tradujo a Poe, Kafka, Rilke.

Publicó Toda la delantera en orsái (Último Reino, 2001); Semblantes de bestias (De los cuatro vientos, 2003); Serial Writer (Gárgola, 2008); Almirante de sal (Parque Moebius, 2011, Premio Katarsis y Aurora Venturini); Que algo quedará (Puntoyaparte, España; Piedra de sol, Chile y Gárgola, Argentina, 2014. Primer premio Instituto Cultural de Puerto Rico) y Mala Praxis (Parque Moebius, 2015).

En 2015 recibió el premio provincial Almafuerte por su trayectoria como escritor. Actualmente, conduce el programa literario Lejos del centro (FM Futura, La Plata).

JORGE GOYENECHE

Fiesta 10º Aniversario HDJ

El pasado 27 de febrero celebramos en Buenos Aires nuestros diez años de vida. Fue una noche realmente mágica en la que tuvimos la posibilidad de disfrutar de una lectura colectiva inolvidable. Leyeron veintisiete autores (poetas, narradores, ensayistas, y traductores) publicados a lo largo de todo este tiempo, a los que queremos agradecer muchísimo su participación (y el esfuerzo que significó para algunos de ellos que viajaron desde Rosario o La Plata). Todos ellos son (por orden alfabético):
Marta Algañaraz: Nihil Obstat, 2014
Genoveva Arcaute: Todas somos Frida, 2010; Diario de inminencia, 2015
Carlos A. Basch: Hombre grande, 2013
Daniela Camozzi: La felicidad ajena, 2008; Canción de cuna y otros poemas, de Joseph Brodsky, 2009 y 2012 (traducción).
Violeta Canggianelli: El hotel de la danza, 2008
Gilda Di Crosta: Hueco reverso, 2009
Carolina Giollo: La resistencia de la luna, 2015
Gabriela Goldberg: Cuentovejas, 2015
Gustavo Gottfried: Un rastrojero bajo el sol, 2007
Jorge Goyeneche: Final de obra, 2016 (en preparación)
Ricardo H. Herrera: Huesos de jibia, de Eugenio Montale, 2006 (traducción); Cuestión de luz. Diecisiete poetas argentinos, 2013 (selección, notas y prólogo); De Las bodas a Tiniebla. Antología poética 1925-1966, de Pierre Jean Jouve, 2016 (selección y traducción).
María Lanese: Ancora, 2014 y 2015; Cartas de cera, 2015
Gabriela Larralde: Las cosas que pasaron, 2013
Vivian Lofiego: Réquiem para lepidópteros, 2008; Vida secreta, 2016 (en preparación)
Silvia López: Cartografías, 2008
Ana María Manno: Extracto de lujuria ajena, 2014
Valeria Melchiorre: De Las bodas a Tiniebla. Antología poética 1925-1966, de Pierre Jean Jouve, 2016 (selección, traducción y prólogo).
María Cecilia Micetich: Una partitura, 2014 y 2015; Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas, de Milo De Angelis, Isabella Leardini y Francesca Serragnoli, 2015 (selección, traducción y notas)
Daniel Oblitas (por David Oblitas): Céfiro labial, 2010
Malele Penchansky: Errandus, 2014
Cristian Riccieri: La pata de un pajarito, 2014
Leandro Royo: Das Kapital, 2014
Andrés F. Ruiz: Holograma, 2015
Martín Sánchez: Lluvia púrpura, 2008
Jorge Santkovsky: Revelaciones, 2010; Revelaciones acerca de otras criaturas, 2011; El sonido de la atención, 2013La incomodidad, 2015
Vilma Sastre: Hacen falta molinos, 2014
Elena Tardonato Faliere: Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas, de Milo De Angelis, Isabella Leardini y Francesca Serragnoli, 2015 (selección, traducción y notas); Presencia del canon dantesco en la literatura de lengua inglesa del siglo XX, 2016 (en preparación).
 
 
También queremos agradecer muy especialmente a Mariana Melero, quien nos acompañó con su hermosa voz, poniendo música a este encuentro:

 

Siguen los agradecimientos: a Silvia Palma que atendió tan bien la mesa de libros; a los autores que colaboraron con la organización de este evento; a Santiago Martínez que se ocupó del sonido y video, e hizo posible que nos comunicáramos vía skype desde España con nuestro editor, Walter Cassara; a Laura Gómez Palma que estuvo a cargo de la presentación y organización; a Gilberta Caron que nos hizo fotos (también compartimos aquí algunas de Vilma Sastre); a David Oblitas por ponerle voz a los poemas de su hermano; a toda la gente de Casa Sofía que nos trató maravillosamente; y por supuesto, a todo el público que nos acompañó.
Compartimos acá algunas fotos para el recuerdo:
Ricardo H. Herrera, Valeria Melchiorre, Vivian Lofiego y Daniela Camozzi
Laura Gómez Palma, Ricardo H. Herrera, Valeria Melchiorre y Vivian Lofiego
Walter Cassara, Valeria Melchiorre, Vivian Lofiego y Daniela Camozzi
Laura Gómez Palma, María Lanese, Martín Sánchez y Carolina Giollo
Laura Gómez Palma, María Lanese, Martín Sánchez y Carolina Giollo
Elena Tardonato Faliere, Violeta Canggianelli y Gustavo Gottfried

Jorge Santkovsky, David Oblitas, Vilma Sastre y Marta Algañaraz
Malele Penchansky, Jorge Goyeneche, Carlos A. Basch y Gabriela Larralde
Ana María Manno, Cristian Riccieri, Silvia López y Gabriela Goldberg
Andrés F. Ruiz, Gilda Di Crosta, Leandro Royo y Genoveva Arcaute
Vivian Lofiego y Vilma Sastre
con Jorge Santkovsky
con Malele Penchansky
con María Lanese y Laura Gómez Palma
Santiago Martínez, Laura Gómez Palma y Mariana Melero
Silvia Palma en la mesa de libros
Gilberta Caron y Laura Gómez Palma
Actuación de Mariana Melero