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TODO EL 2018

TODO EL 2018
Mientras avanzamos en las que serán las primeras publicaciones del año, queremos seguir recordando todos nuestros libros de 2018: El paso del equilibrista, de Ioana Catsigyanis.
 
Llego de madrugada al país de las cimas blancas:
es un bello color el blanco, el de la niebla y la luz,
y en la sala del hospital un rostro femenino se acerca
y me habla dulcemente. ¿Afuera está el mundo?
Me gusta mirar desde adentro
hacia afuera y nunca al revés. Es una ventana que cierro súbitamente, fragmentos de impresiones ajenas
pueden entrar en las cavidades del sentimiento
y ocuparlo todo, como una transfusión,
el camino intravenoso
es más rápido que el sonido de la voz.
Un sol enorme nos recibe
en el despertar del quirófano. La luz
es el conducto por el que se pasa
de la muerte a la vida, y viceversa.
 
“’Alguien está condenado a girar sobre sus / pasos creyendo que va a algún lugar’. Poesía en espiral, poesía centrífuga, poesía de trompos. Pero la voz del poema, la voz de ‘El paso del equilibrista’ sin embargo -y por fortuna- nada sabe de vértigos afectados o afiebrados tartamudeos. Es una voz que ha madurado sin envejecer, que posee invicta la juventud y el asombro de la experiencia” (Edgardo Scott).
 
IOANA CATSIGYANIS nació en Buenos Aires, en 1976.
Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, y Magíster en Letras Clásicas por la Universidad de París-La Sorbona (París IV).
Trabajó como docente de literatura y de griego clásico, investigadora y correctora de estilo.
Desde el 2006 vive en París, donde se desempeña como profesora de lengua y civilización españolas.
El paso del equilibrista es su primer libro de poemas.

NOVEDAD EDITORIAL: “El paso del equilibrista”, de Ioana Catsigyanis

El paso del equilibrista es el título del primer poemario de Ioana Catsigyanis (BuenosAires, 1976).
 
 
 
Catsigyanis es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires, y Magíster en Letras Clásicas por la Universidad de París – La Sorbona (París IV). 
Trabajó como docente de literatura y de griego clásico; como investigadora y como correctora de estilo.
Desde 2006 vive en París, donde se desempeña como profesora de lengua y civilización españolas.
 
 
 
 

“‘Alguien esta condenado a girar sobre sus/ pasos creyendo que va a algún lugar’. Poesía en espiral, poesía centrífuga, poesía de trompos. Pero la voz del poema, la voz de El paso del equilibrista sin embargo y por fortuna– nada sabe de vértigos afectados o afiebrados tartamudeos. Es una voz que ha madurado sin envejecer, que posee invicta la juventud y el asombro de la experiencia.

Una cita de Giannuzzi abre el libro y marca el compás, la instrucción de lectura. Tal vez porque en la poesía de Catsigyanis, como en la de Giannuzzi, los dualismos o rivalidades –la física y la metafísica, lo natural y lo sobrenatural– se atraen y saludan en los versos con visible emoción. Así, una tormenta y un lavarropas, el cuerpo, el oleaje o el alma se suceden guiados por el ritmo y el sentido. La poesía de Catsigyanis, contra su voluntad y su forma entonces, es ambiciosa, porque también canta, desde su invocación: ‘he aquí el mundo’.

‘El todo es tambaleante’, se dice en un poema, pero ‘los días por venir son un niño sin rostro’. Zelarayán definía a la poesía como la mayor tensión de lenguaje en un tiempo determinado. Hay esa tensión en El paso del equilibrista. Es, por supuesto, la tensión del equilibrio. La tensión de la cuerda que soporta el pie, que soporta el paso, pero sobre todo que soporta al poeta, al artista del trapecio cantando en las alturas” (Edgardo Scott).

Llego de madrugada al país de las cimas blancas:
 
es un bello color el blanco, el de la niebla y la luz,
y en la sala del hospital un rostro femenino se acerca
y me habla dulcemente. ¿Afuera está el mundo?
Me gusta mirar desde adentro
hacia afuera y nunca al revés. Es una ventana que cierro
súbitamente, fragmentos de impresiones ajenas
pueden entrar en las cavidades del sentimiento
y ocuparlo todo, como una transfusión,
el camino intravenoso
es más rápido que el sonido de la voz.
Un sol enorme nos recibe
en el despertar del quirófano. La luz
es el conducto por el que se pasa
de la muerte a la vida, y viceversa. 

 

FOTOGRAFÍA DE TAPAS: Graciela Prieto Photography

DISEÑO: Pedro Giraldo

 

Próximas publicaciones

Un adelanto de los próximos títulos que publicaremos durante septiembre.

COLECCIÓN POESÍA:

La intensidad de la voz, de María Cecilia Micetich

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora sí, de Julio Quesada Galán

 

 

 

 

 

 

 

 

El paso del equilibrista, de Ioana Catsigyanis

 

 

 

 

 

 

 

 

COLECCIÓN ENSAYO:

Prosas de dormida, de Carmen Iriondo